
De lo que no cabe duda en el Principado de Asturias es de que la combinacion de fabes y sidra garantiza la folixa no faltando ni los voladores como muy bien saben quienes lo han provado, que aproveche.
OTRA RECETA


· 1 Kg. de fabes
· 3 morcillas asturianas
· 3 chorizos
· 1/2 Kg. de lacón
· 100 grs. de tocino
· Ajo, cebolla y perejil
· Azafrán y sal
Se pone a
remojar el lacón en agua la noche anterior, después de chamuscarle los
pelos, igualmente poner a remojo las fabes en agua fría.
En una cacerola se pone el lacón, las morcillas, los chorizos; encima se
colocan las fabes, el ajo picado, el perejil, la cebolla cortada en cuatro
trozos; se cubre con agua fría y se acerca al fuego, espumándolo cuando
empiece a hervir.
Roto el hervor se separa a un lado y se dejan cocer lentamente, un poco destapadas, procurando que las fabes estén siempre cubiertas de agua para que no suelten la piel.
De vez en cuando se añadirá agua fría en pequeñas cantidades. Debe vigilarse con frecuencia para que el hervor sea siempre lento y a ser posible siempre con la misma temperatura de calor, se sacude al cazuela, con frecuencia, para que no se agarren al fondo.
Se les
añade el azafrán, ligeramente tostado y muy deshecho.
Cuando estén cocidas se sazonan de sal teniendo en cuenta la cantidad de
carne salada que llevan.
Si al terminar la cocción el caldo hubiera quedado demasiado claro se pasan unas pocas fabes por un pasador y se incorpora, dejándolo cocer despacio un poco más.
Finalmente, antes de retirarlas del fuego, se agrega una tajada pequeña de mantequilla fresca, dándole un hervor para que se deshaga. De esta manera la fabada queda más suave.
De no poner mantequilla fresca se agrega al tiempo que se ponen los demás ingredientes una cucharada de aceite. Se dejan reposar a un lado media hora, antes de servirlas. Lo típico es servirlas en cazuela de barro.
Antes de pasarlas a la cazuela o fuente donde se van a servir, se retira el perejil y la cebolla. Se sirven con la carne en trozos.
Preparación
Poner las fabes a remojo la noche anterior, con agua abundante. A la mañana
siguiente poner las fabes en una olla al fuego con abundante agua y sin sal.
Cuando rompa a hervir, bajar el fuego para que la cocción se realice a fuego
lento y con la olla tapada. Se deja cocer, vigilando el nivel del agua y si
en algún momento es necesario añadir agua, ha de ser agua caliente, el agua
fría retrasa el reblandecimiento de las alubias.
Cuando las alubias estén casi tiernas y enteras, no deshechas, lo que se
habrá conseguido por el fuego lento; tomar las morcillas y los chorizos y
pincharles la piel con la punta de un cuchillo y echarlos en la olla junto
con el tocino. Dejar cocer, a fuego lento y con la olla tapada durante más o
menos 30 minutos. Salar al gusto, aunque como las morcillas y el chorizo son
muy sabrosos la mayoría de las veces no será necesario añadirles sal.
Una vez terminada la fabada, se saca el compango y se trocea el tocino, las
morcillas y el chorizo y se colocan en una fuente. Las alubias y el caldo se
colocan en una sopera.
En la mesa se presenta la sopera con las alubias y la fuente con el compango
y en los platos se sirven las alubias y a cada comensal se les ponen las
piezas de compango que deseen o que puedan aguantar.
Se trata de un plato contundente, no aconsejable para llevarlo a la playa
para comer en pleno verano a 40 grados.

