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Historia de la minería en Asturias.

Al hablar de la minería de carbón en España casi todo el mundo piensa en Asturias, y es que esta región durante mas de dos siglos ha aportado entre el 50 y el 70% de toda la producción nacional de hulla, el carbón asturiano constituyó durante el periodo 1850-1970 una de las fuentes de energía básicas de España.

La historia de la minería en Asturias se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los ilustrados de la época fomentaron la extracción de hulla para hacer progresar económicamente al país. Uno de los primeros impulsadores de esta riqueza fue Francisco Carreño que a mediados de siglo envió un informe a la Junta General del Principado. Pero fue el Ministerio de Marina quien mostró mas interés por este documento, decretando en 1767 la utilización del carbón para la fundición de cañones de los arsenales militares de El Ferrol (La Coruña) y La Cavada (Santander).

En 1773 se hizo un estudio sobre la calidad del carbón asturiano para su uso en las fundiciones estatales y en 1780 Carlos III dicta una ley incentivando la creación de compañías que es encarguen de la extracción del carbón. A su vez el quinto Conde de Toreno promueve la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País e investiga y publica la relación de yacimientos mineros de Asturias en 1781.

En 1787 Antonio Carreño y Cañedo, alférez mayor perpetuo de la ciudad de Oviedo, hace referencia en el "Informe sobre minas de carbón de piedra y otras especies" a un incendio producido en la parroquia de Valdesoto:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El carbón asturiano tenía un gran competidor que era el carbón inglés. No solo económicamente sino también en cuestión de calidad. En 1865 el precio del carbón asturiano era de 70 reales mientras que el inglés costaba 38 reales a lo que había que sumar 32,5 reales en concepto de aduana. España importaba 8 veces más carbón inglés que lo que salía por el puerto de Gijón, puesto que el carbón asturiano necesitaba lavado. Esto, unido a las malas comunicaciones era lo que encarecía el carbón asturiano; se necesitaban mas conexiones de ferrocarril de las cuencas con los puertos, pero hasta 1874 no se completó la línea Lena-Gijón, y en 1884 la línea que uniera Asturias con la meseta a través del Puerto Pajares. En los noventa se abre el tramo Villabona-San Juan de Nieva y en 1906 Trubia-San Esteban de Pravia.

También los fletes asturianos eran muy caros, cabe decir que Gijón-Málaga era más caro que Newcastle-Jamaica y Gijón-Barcelona el mismo precio que Newcastle-Bombay. Para competir con los ingleses, en 1877 se constituye la Asociación de Industriales Hulleros de Asturias, que reúne a la patronal minera estableciendo un grupo de presión en Madrid para favorecer el carbón asturiano. Se consigue la subida de la protección arancelaria de 1,25 pesetas a 2,50 pesetas por tonelada, obligación de consumir carbón nacional en la marina de guerra, arsenales y fábricas de armas estatales. También, gracias al vasco Luis Adaro, se consigue la concentración de compañías para superar el minifundismo empresarial. A partir de entonces se crean las grandes compañías históricas del sector:

 

En 1900, 10 empresas asturianas estaban entre las 20 más importantes del país, estando Fábrica de Mieres, Unión Hullera y Metalúrgica de Asturias y Sociedad Hullera Española en los 3 primeros puestos.

Durante el siglo XIX los mineros asturianos eran gente que poseían tierras que ellos mismos cultivaban, y así tenían independencia sobre los patronos. Tras la revolución de 1868 grupos de demócratas comienzan a difundir las ideas de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores) y en 1871 aparece en Mieres la primera federación local. Durante los años 1873, 1879, 1884, 1887 y 1888 se suceden las huelgas en las comarcas del Caudal y del Nalón. En Mayo de 1890 se produce la primera huelga general que dura dos semanas para reclamar la reducción de la jornada de 12 horas y un aumento de los salarios. Existen en esta época dos tendencias políticas, dentro del movimiento obrero, enfrentadas, la socialista con implantación mayoritaria en Oviedo y en las cuencas mineras, y la anarquista con su mayor implantación en Gijón y La Felguera. En 1892 se funda en Oviedo la primera agrupación socialista de Asturias y en 1897 las de Mieres, Sama de Langreo y Turón.

En 1901 había en Asturias unos 12.000 mineros (1.000 mujeres y 2.200 niños incluidos) de los que unos 2.500 estaban afiliados a la UGT (Unión General de Trabajadores) En 1906 se produce en Mieres la denominada "huelgona", huelga que duró dos meses y en las que los mineros sufrieron una gran derrota y al volver al trabajo se hizo una selección quedando la organización socialista desmantelada.

En 1905 la producción en Asturias fue de 1.900.000 toneladas divididas en:

417.000 de Hullera Española.
222.000 de Duro-Felguera.
377.000 de Fábrica de Mieres.
155.000 de Hulleras del Turón.
280.000 de Unión Hullera.
El resto de pequeñas empresas.

 

Las grandes empresas forman la Liga de Intereses Hulleros de Asturias para luchar por la protección estatal al carbón asturiano. En 1904 se consigue quitar el impuesto del 3% sobre la producción y en 1906 el arancel al carbón inglés se aumenta de 2,50 a 3,50 pesetas por tonelada, a pesar de la oposición de la patronal vasca y catalana. Al año siguiente la producción aumenta hasta 2.200.000 toneladas manteniéndose sin aumento hasta 1914.
Durante la primera guerra mundial el carbón asturiano vivió su época dorada, ya que la competencia del carbón inglés casi desapareció (del 42% en 1913 al 8% en 1918). En 1918 la producción fue de 3.400.000 toneladas. Los empresarios aumentaron los precios al no tener competencia, y si, en 1914 la Duro-Felguera ganaba 2,5 millones de pesetas, en 1918 la ganancia fue de 17,6 millones, y la Fábrica de Mieres paso de 600.000 pesetas a 9,3 millones. Sin embargo esto no supuso mejoras en el trabajo, ya que mientras que en Alemania en 1919 el 90% de la producción estaba mecanizada y el 70% en Francia, aquí todavía se usaba la mano de obra humana.

Al finalizar la guerra el carbón inglés volvió a la península y el asturiano volvió a caer pasando en 1919 a 2.925.000 toneladas y en 1922 a 2.500.000 toneladas. Durante los años veinte el carbón asturiano vuelve a tener la hegemonía en el mercado nacional gracias a que el Directorio Militar de Primo de Rivera obligaba al consumo de carbón español en todas las industrias, así en 1923 la producción era de 3.780.000 toneladas y en 1929 de 4.815.000 toneladas. En 1932 el gobierno republicano-socialista ratifica la obligatoriedad del consumo de carbón nacional y en 1935 el gobierno de la CEDA lo refuerza.

En 1909 había unos 15.000 mineros con salarios que iban desde 5 pesetas los picadores hasta 1,5 pesetas los niños y las mujeres de exterior. Las largas jornadas de trabajo, los jornales insuficientes para mantener a la familia, viviendas sin higienes, enfermedades, etc.…; fueron las bases sobre las que los sindicalistas concienciaron a los mineros que debían organizarse para sacudirse del yugo capitalista. El movimiento obrero de esta época se articula a partir de 1910 con la fundación del SOMA (Sindicato de Obreros Mineros de Asturias) por Manuel Llaneza. Este sindicato se caracterizó por tener un organigrama democrático, centralizado, una gran caja de resistencia y una práctica sindical pragmática y negociadora y consiguió en dos años 10.000 afiliados, y en 1913 contaba con una estructura de 52 secciones, 4 comités regionales y 1 comité ejecutivo central, consiguiendo este año el salario mínimo. En 1919 el 84,5% de los mineros (unos 28.883 de los 34.000) estaban afiliados a este sindicato. Por su parte la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) era mayoritaria en el sector metalúrgico y no consiguió implantarse en el sector minero. Su táctica era la acción directa y la huelga revolucionaria.

El tercer modelo era el sindicalismo católico, apoyado por el clero y la patronal. En la zona de Aller logro influencia gracias al apoyo del Marqués de Comillas.

Si a principios de siglo había 12.000 mineros, en 1913 la cifra era de 17.800 y de 34.000 en 1920. Los promedios de los salarios pasaron de las 4 pesetas en 1913 a las 11 pesetas en 1919. Pero también se encarecieron los artículos de primera necesidad.

El 25% de los mineros entre 1914 y 1934 eran procedentes de Galicia y de Castilla, pero seguía predominando el minero asturiano que tenia tierras propias que cultivar.

En el verano de 1917 las fuerzas antimonárquicas desencadenan un movimiento contra el sistema de Restauración, solicitando la reforma de la Constitución, pero fracasan y la UGT y CNT convocan una huelga general revolucionaria pero interviene el ejército y la represión se cebó con los trabajadores, además la patronal aprovecho para bajar los salarios un 10%. A pesar de este fracaso, la huelga demostró el poder de los sindicatos y en las elecciones generales de 1918 sale elegido diputado por Asturias el socialista Andrés Saborit. Dos años después los socialistas consiguen 49 concejales en los concejos de la zona central. Desde 1918 Manuel Llaneza ocupó la alcaldía de Mieres, y en 1923 fue elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Oviedo. En Octubre de 1919, tras una semana de huelga, 30.000 mineros consiguen que el Gobierno implante la jornada laboral de 8 horas para el exterior y de 7 horas para el interior de las minas.

Pero al finalizar la Primera Guerra Mundial el sector minero asturiano sufre un retroceso pues hay que vender los stocks acumulados y esto supone una reducción en los salarios de un 20%, y la jornada semanal a cuatro o cinco días. Se convoca, contra esta política, una huelga que va desde el 20 de Mayo hasta el 4 de Agosto de 1922, peor no se consigue nada y en 1923 los mineros se reducen hasta quedar en 29.800.

Tras el golpe de estado del general Primo de Rivera el SOMA vuelve a ser protagonista, y en Octubre de 1923 el dictador llama a su despacho a Manuel Llaneza y le ofrece un pacto que, a cambio de la paz social se compromete a restituir las conquistas laborales de los mineros en los años anteriores. Pero a partir de 1928 se reinician los movimientos reivindicativos ya que la patronal incumple el pacto. Tras proclamarse la Segunda Republica el SOMA cuenta con 15.000 afiliados mientras que el SUOMA, de mayoría comunista pero adscrito a la CNT, cuenta con 9.000 afiliados. En Agosto de 1932 el Ministerio de Trabajo, dirigido por Francisco Largo Caballero, decreta mejoras en la legislación laboral de los mineros como la ley de accidentes o la semana de vacaciones. Este año el SOMA alcanza los 21.000 afiliados y el SUOMA los 10.000.

Después de la victoria de los partidos de centro y derecha en las elecciones de 1933, el SOMA y la CNT se van acercando hasta la firma del pacto de Alianza Obrera en Marzo de 1934. Desde Febrero hasta Septiembre de este mismo año las huelgas se suceden llegando a convocarse 6 generales y 30 locales. El 4 de Octubre de 1934 el Comité Ejecutivo Federal del PSOE decreta una huelga general en toda España como protesta de la entrada en el gobierno de ministros cedistas (pertenecientes a la CEDA). Pero en Asturias se convierte en una insurrección armada dirigida por el Comité Ejecutivo de la Alianza Obrera. Durante quince días las fuerzas del PSOE, UGT, CNT, PCE y BOC toman el poder en el centro de la región organizando un Estado Revolucionario. El Gobierno Central envía a la Legión y a los Regulares moros a sofocar a los revolucionarios asturianos. Durante dos semanas se llevan a cabo encarnizados combates hasta que los mineros asturianos deponen las armas, en espera de un momento más favorable, según declaraciones del socialista Belarmino Tomás. La represión se adueña de las cuencas mineras y unas 10.000 personas son encarceladas, siendo cientos los torturados y ejecutados. Esta represión hace que los partidos de izquierdas se unan formando el Frente Popular, que ganaría las elecciones de Febrero de 1936. Pero un grupo de generales organizan un golpe de estado que culmina con la Guerra Civil Española del 18 de Julio de 1936 al 1 de Abril de 1939.

En Asturias la guerra civil alcanzó una gran virulencia debido al rencor existente desde la revolución de Octubre del 34, siendo la segunda región con mayor numero de muertos en la contienda. Asturias resistió hasta octubre de 1937, fecha en la que los militares ocupan la región y comienza una brutal represión: unos 4.000 ejecutados y más de 30.000 encarcelados, constituyendo los mineros la mayor parte de ellos. Cabe destacar la matanza del pozo Funeres donde fueron asesinados 22 socialistas. Nada mas ocupar Asturias el Gobierno de Burgos declaró prioritario restablecer la extracción del carbón creando para ello la Junta Técnica del Estado para las Minas de Carbón. Se militarizó a todo el personal de las minas y se amplio la jornada laboral dos ó tres horas sin paga. Hasta 1948 los "maquis" actuaron en Asturias, pero a partir de ese año y viendo que la dictadura iba a continuar el PSOE y el PCE deciden cesar en la lucha armada.

Mientras esta represión tenía lugar la minería del carbón en Asturias alcanzaba sus mejores años. En 1941 se crea el INI (Instituto Nacional de Industria), con la intención de independizar la economía del mercado exterior. Después de los primeros años, Girón de Velasco, Ministro de Trabajo, volvió a aprobar medidas asistenciales que ya existían antes de la Guerra (seguros, economatos, orfanato minero, viviendas sociales, etc.). La producción pasó de 5.590.00 toneladas en 1940 a 7.580.000 en 1959. Pero esto se pago con un alto numero de muertes ya que entre los años 1941-59 hubo 1.570 mineros muertos, es decir, un muerto cada 300.000 toneladas de carbón extraído. También aumenta el número de mineros que pasa de 30.000 en 1940 a 52.000 en 1958, el máximo número de mineros en toda la historia de la minería asturiana.

 

A partir de la muerte de Franco los motivos de huelga eran más políticos que laborales o económicos, y los mineros siguieron siendo la vanguardia de esta lucha, llegando incluso algunos pozos en 1976 a tener tres meses de huelga consecutivos en un año. En los años ochenta el nivel de sindicación en Asturias era del 30%, y del 60% en la minería, mientras que la media nacional era del 20%.

En 1991 SOMA-UGT y CCOO se vieron abocadas a firmar el plan de empresa de HUNOSA que iba dirigido a la paralización de la actividad minera en 2007. Hoy en día aun no se sabe nada sobre el futuro que tendrá una profesión que marco la vida de una región y parte de la vida de una nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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