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PRAVIA

Por su situación geográfica privilegiada, muy próxima al mar y en la confluencia de dos de los grandes ríos asturianos: Nalón y Narcea, el concejo de Pravia es uno de los más atractivos de la región.
Paisaje, historia, gastronomía tradicional y excelentes comunicaciones

 

 

 

 

IMAGENES DE PRAVIA

 

 

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HISTORIA DE PRAVIA

Cerca de las capitales del área central (Oviedo, Gijón y Avilés) y a 15 minutos del aeropuerto— se conjugan con un clima suave y con condiciones orográficas de media montaña —alturas que oscilan entre 0 y 700 metros— para dar al visitante posibilidades de disfrute y diversión.
Los ríos y montes pravianos permiten la práctica de numerosos deportes: piragüismo, pesca, parapente, bicicleta de montaña, caza o senderismo son algunos de ellos.
El concejo cuenta también con dos áreas recreativas: Monteagudo y La Peñona, perfectamente equipadas y desde donde se ofrecen panorámicas del curso bajo del Nalón y del mar Cantábrico.
Los pueblos y aldeas presentan interesantes ejemplos de arquitectura rural y en muchos se conservan «casonas» o palacios de origen medieval y de los siglos XVII y XVIII, como la Torre de Arango, el palacio de Inclán, el de Quinzanas, el de Salas en Santianes o el de Omaña en Los Cabos.
Mención aparte merece Somao, que posee el mayor y mejor conjunto de arquitectura civil de principios del siglo XX en Asturias. Es la arquitectura de indianos, así llamada porque fue levantada con el capital amasado en tierras de ultramar por emigrantes pravianos que a su regreso se empeñaron en el embellecimiento y en la lucha por la prosperidad de los lugares que los habían visto nacer.

Lo estratégico de su localización geográfica determinó desde los inicios de la historia el temprano poblamiento de la comarca, como testimonian los restos arqueológicos de culturas prehistóricas y protohistóricas. La época castreña está muy bien representada: Pico El Castro (Arango), El Cogollo (Agones), Las Cogollas (Selgas), El Castiello (Loro) y el más importante de todos: Doña Palla, en Peñaullán, defendiendo el curso del Nalón.
Durante la época romana estuvo habitado por los paesicos, pueblo astur asentado al oeste del Narcea. La romanización fue intensa y para muchos historiadores Pravia podría ser la Flavium Avia del emperador Flavio Vespasiano, que cita Ptolomeo en su Geographia. Hallazgos importantes son la estela romana de Los Cabos (Museo Arqueológico de Oviedo) que representa a un hombre togado, restos de villas en Santianes y Peñaullán, y la calzada romana que unía el Camino Real de la Mesa y la vía de la costa, y del que se conserva un tramo de empedrado medieval sobre el primitivo trazado romano, en Bances. A comienzos de la Edad Media, Silo, sexto rey de la monarquía asturiana, traslada la corte desde Cangas de Onís a Pravia y la convierte en capital del pequeño e incipiente reino astur. De su reinado entre los años 774 y 783 se conserva la iglesia de San Juan de Santianes, preludio del arte prerrománico asturian.
La fundación de la «pola» de Pravia es del siglo XIII. La carta puebla, otorgada por Fernando III el Santo hacia 1240, permitió el levantamiento de la cerca o muralla y concedió a la villa y a sus habitantes privilegios reales. Desde este momento Pravia fue un importante foco mercantil y comercial cuya prosperidad siempre estuvo unida a la navegabilidad del Nalón y a las rentas generadas por la pesca del salmón. La villa conserva de esta época el trazado viario de su casco histórico que traduce la forma circular de la muralla, hoy desaparecida. Las calles de la Victoria y Nueva, la plaza de las Madreñas o la calle de las Huertas son callejuelas estrechas que conservan el encanto del caserío tradicional y la nobleza de las casonas de los siglos XVII y XVIII.
Del siglo XVI son la imagen y el retablo de Nuestra Señora del Valle, ambos de barro cocido y que llevan el sello del Renacimiento italiano. De la segunda mitad del mismo siglo data la Casa del Busto, levantada contra la muralla y su capilla, el edificio más antiguo de la villa.
El siglo XVIII va a dejar también su impronta en el urbanismo praviano. La Colegiata, el palacio de Moutas y las Casas de los Canónigos constituyen el conjunto monumental más importante y son una de las mejores muestras del barroco regional. El Ayuntamiento, la Casa de Valdés y otros edificios nobles nos dan idea de la importancia que como villa noble y clerical alcanza en el siglo XVIII. En este momento, las estructuras urbanas ya estaban plenamente configuradas.
El siglo XIX y los primeros años del siglo XX suponen la última etapa del crecimiento urbano que desarrolla sobre el solar del primitivo convento, origen de la villa, la Plaza del Conde de Guadalhorce, que conserva un conjunto bastante homogéneo de edificaciones de estos siglos.
Fuente: Ayuntamiento de Pravia.

 

 

 

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