

Filósofo español, autor del sistema filosófico conocido
como materialismo filosófico nació en 1924 en Santo Domingo de la
Calzada (La Rioja, ciudad que le nombró Hijo Predilecto en 1997) y
estudió en las Universidades de Zaragoza y Madrid. Tras realizar su
tesis doctoral como becario del CSIC obtiene a los veinticinco años, en
1949, una cátedra de Enseñanza Media, comenzando ese año su vida docente
en el Instituto Lucía de Medrano de Salamanca. En 1960 se establece
definitivamente en Asturias, donde ejerce como catedrático en la
Universidad de Oviedo, institución en la que colabora hasta 1998. En la
actualidad desarrolla su labor en la Fundación que lleva su nombre, con
sede en Oviedo, ciudad que en 1995 le reconoció como Hijo Adoptivo.
Fundador de la revista El Basilisco es autor de numerosos libros y
artículos. Su obra está recogida en distintos diccionarios y obras
generales. Entre sus libros más importantes deben señalarse “Ensayos
materialistas” (donde presenta la ontología materialista que distingue
distintos géneros de materialidad, sobre la que se basa todo su sistema
filosófico), “Teoría del cierre categorial” (que contiene la teoría de
la ciencia del materialismo filosófico), “El animal divino” (donde se
expone su teoría materialista de la religión), “Primer ensayo sobre las
categorías de las Ciencias Políticas” (en el que diseña su teoría de la
política y del Estado), “El sentido de la vida” (donde se tratan las
principales ideas que afectan a la Etica, la Moral y el Derecho), “El
mito de la cultura” (ensayo de una filosofía materialista de la cultura,
que ha merecido ya varias ediciones), “España frente a Europa” (en el
que desde la perspectiva de una filosofía materialista de la historia se
discute la naturaleza de la identidad de España y la estructura de su
unidad), “Televisión: Apariencia y Verdad” (donde se ofrece la primera
teoría filosófica sobre la televisión, con la distinción esencial entre
televisión material y televisión formal), etc. Buena parte de su
popularidad la debe Bueno más que a sus libros a su presencia en los
medios, prensa radio y televisión.
El materialismo filosófico considera que la filosofía ni es una ciencia
ni es una sabiduría sin más, sin que por ello pierda su carácter de
saber riguroso. Estas ideas están tratadas en los opúsculos ¿Qué es la
filosofía? y ¿Qué es la ciencia?. La filosofía es un saber de segundo
grado, que presupone por tanto otros saberes previos, «de primer grado»
(saberes técnicos, políticos, matemáticos, biológicos...). La filosofía
no es así una ciencia, tampoco «la madre de las ciencias», una madre
que, una vez crecidas sus hijas, pudiera considerarse jubilada tras
agradecerle los servicios prestados. Por el contrario, la filosofía
presupone un estado de las ciencias y de las técnicas suficientemente
maduro para que pueda comenzar a constituirse como una disciplina
definida. Por ello también las Ideas de las que se ocupa la filosofía,
ideas que brotan precisamente de la confrontación de los más diversos
conceptos técnicos, políticos o científicos, a partir de un cierto nivel
de desarrollo, son más abundantes a medida que se produce ese
desarrollo. Por esta razón, a medida que la realidad es, cada vez mucho
más compleja, los instrumentos para la comprensión sistemática del
presente tienen que ser mucho más refinados. Además un sistema
filosófico que lo sea debe ser lo suficientemente potente como para
poder reinterpretar desde sus nuevas coordenadas los sistemas previos
que quisieron comprender un mundo que, para nosotros, ya es pasado.
Bueno encuentra en el materialismo filosófico los resultados de la
crítica filosófica más radical en el presente. Las líneas más
importantes del materialismo filosófico pueden trazarse siguiendo los
tres ejes que organizan, según Bueno, el espacio antropológico: el eje
radial (en torno al cual se inscriben todo tipo de entidades
impersonales debidamente conceptualizadas), el eje circular (en el que
se disponen principalmente a los sujetos humanos y a los instrumentos
mediante los cuales estos sujetos se relacionan) y el eje angular (en el
que figuran los sujetos dotados de apetición y de conocimiento, pero que
sin embargo no son humanos, aunque forman parte real del mundo del
presente).
Alejandro Casona - Alfonso II El Casto - Alfonso III El Magno - Ángel González - Armando Palacio Valdés
Emilio Alarcos Llorach- Fray Benito Jerónimo Feijoo - Gaspar Melchor de Jovellanos - Gustavo Bueno
Juan Carreño de Miranda - Leopoldo Alas "Clarín" - Rafael del Riego - Ramiro I - Severo Ochoa
Ramón Pérez de Ayala - Ramón de Campoamor y Campoosorio - Sabino Fernández Campo - Don Pelayo

